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Del libro a la pantalla. La Bienal de Venecia busca su próxima gran película en las librerías

En diciembre,  cuando publiqué el post “La lección de Netflix. El valor insustituible de la creación humana” [https://n9.cl/5xftn] tuve una cantidad inusual de mensajes, y varias consultas de escritores y editoriales. Ahora, la Bienal de Venecia abre un mercado especial (Book Adaptation Rights Market) para que los productores puedan encontrar las novelas que buscan.

«Venecia busca su próxima gran película en las librerías: abre la convocatoria del 11º Book Adaptation Rights Market (PUBLISHNEWS, marzo 10, 2026)»

El puente entre la literatura y la gran pantalla se refuerza un año más. El Venice Production Bridge, en el marco del 83.º Festival Internacional de Cine de Venecia, ha lanzado oficialmente la convocatoria para la undécima edición del Book Adaptation Rights Market (BARM), que se llevará a cabo del 4 al 6 de septiembre de 2026.

Este mercado especializado se ha consolidado como una de las citas más importantes del calendario editorial y cinematográfico, ofreciendo a una selección exclusiva de 30 casas editoriales y agencias literarias internacionales la oportunidad de negociar los derechos de sus obras con productores, plataformas de streaming y cineastas de primer nivel.

Un escaparate para diversos géneros

A diferencia de otros foros que se centran en títulos específicos, el BARM permite a los participantes promocionar su catálogo completo, abarcando una amplia variedad de géneros con potencial visual:

  • Ficción y no ficción general.
  • Literatura infantil y juvenil.
  • Novela gráfica, cómics y manga.
  • Biografías y ensayos.

Fechas clave y requisitos

El proceso de selección está abierto para agencias y editoriales con experiencia previa en la gestión de derechos audiovisuales. Las entidades interesadas tienen hasta el 25 de mayo de 2026 para formalizar su inscripción a través del formulario oficial en la web de la Biennale di Venezia.

Las entidades seleccionadas contarán con una agenda de reuniones one-to-one de 30 minutos con productores acreditados, facilitando el cierre de acuerdos de opción y compra de derechos. Para apoyar este proceso, la organización distribuirá en julio un folleto detallado a los productores con los perfiles y títulos más destacados de cada participante.

El impulso de la pequeña y mediana edición

Esta convocatoria junto con otras como Book to screen (organizada por la Feria de Frankfurt y la Berlinale), ponen en valor el papel de los editores como gestores de contenidos globales. En un mercado donde las adaptaciones literarias dominan las listas de éxitos en plataformas como Netflix, HBO o Disney+, el mercado veneciano se posiciona como el kilómetro cero de las grandes producciones del mañana.

 

Lo que el éxito implica: bienvenidos al negocio del libro

[Escribir bien es imprescindible, pero ya no suficiente]

El éxito para un escritor es siempre algo complejo. Se suele decir éxito refiriéndose solo a la venta, aunque en la edición tradicional el solo hecho de publicar y tener un cierto número de lectores ya lo es.

Éxito es seguir publicando a lo largo del tiempo, haciéndose un lugar como autor. Si con cada nuevo libro los lectores van aumentado, mejor. Los escritores van construyendo esto que llamamos éxito con varias obras y mucha paciencia, es un trabajo que lleva unos tiempos difíciles de acelerar. (más…)

“¿Y la literatura? Aquí solo se habla de dinero”

Este ha sido el comentario de un lector de mi blog, publicado hace un par de semanas: «¿Y la literatura? Aquí solo se habla de dinero” (en realidad escribió «plata», no dinero). Pocas palabras, pero certeras. Me llevó a reflexionar: ¿es un reproche, o una constatación?
Este lector tiene razón: en este espacio no hablo de literatura, no comento ni analizo novelas, no reseño libros, no doy consejos para superar el bloqueo, no hablo de tendencias. Hablo del ecosistema que rodea y contiene al libro y la edición, y muy seguido de la situación profesional del escritor (contratos, derechos que se ceden y no se utilizan, adaptaciones audiovisuales, máximo aprovechamiento de los derechos derivados, la forma de obtener más ingresos de un mismo libro, y de cómo hacer para que los autores y las editoriales también puedan ganar más. Este tipo de temas. (más…)

El autor a la intemperie

El trabajo de los escritores siempre ha sido escribir, y si tenían algún deber, era el de hacerlo cada vez mejor. Hasta que llegó el siglo XXI, y además de escribir, los escritores tienen que buscar editorial, y cuando la encuentran y el libro se publica, volcarse de tiempo completo en la promoción, para que el libro se pueda vender, sin que importe que sepan hacerlo o no. Es un gran cambio, porque vender siempre había sido función de la editorial.

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La lección de Netflix: el valor insustituible de la creación humana

La lección de Netflix: el valor insustituible de la creación humana

Se aprende mucho de Netflix. Hay algo que me pareció especialmente relevante para ilustrar, con un ejemplo práctico y muy «de negocios» —lejos de lo académico—, qué poco sentido tiene el temor de los escritores a la Inteligencia Artificial (aunque Netflix invierta sumas mil millonarias en IA).

Netflix descubrió, mediante el análisis de datos tomados de los resultados, que las series basadas en novelas permiten una adaptación más efectiva, potenciando la conexión visual y sonora (actuación, música, ambientación), lo que suele generar mayor impacto que una historia original creada específicamente para televisión.

Los productores señalan que las novelas ofrecen tramas más complejas pero mejor resueltas, y personajes más ricos que las ideas originales para series. Al contar con una base narrativa sólida y personajes bien desarrollados, adaptarlas «reduce el riesgo creativo» —se refiern al riesgo de perder dinero por culpa de quienes escribieron—. Una buena novela permite que los guionistas construyan temporadas con historias detalladas y arcos largos que mantienen al público mucho más enganchado.

La conclusión es contundente: las series basadas en novelas son más exitosas y los costos de producción son menores cuando existe un contenido potente. que hace innecesario invertir en otros recursos que complejizan la producción y aumentan los gastos.

El valor de la literatura escrita por seres humanos es reconocido por Netflix —aunque no lo expresen en esos términos— sin consideraciones morales, neuronales o ideológicas: simplemente porque es mejor negocio. Y por eso me parece un ejemplo tan atractivo.

Quienes estamos más cerca del trabajo de los escritores y los lectores, sabemos de qué hablan. Es del «sustrato creativo» o «sedimento literario», toda esa acumulación de lecturas, reflexiones, investigaciones y decisiones (incluyendo lo que se descarta) que no aparece explícitamente en el texto pero que le da peso, autenticidad y resonancia. Es el capital intelectual y experiencial que sostiene cada frase sin necesidad de manifestarse directamente.

Hemingway, ese genial escritor que Ricardo Piglia admiraba oponiéndose a la tendencia a considerarlo comercial, lo llamó “la teoría del iceberg«: la idea de que lo que se escribe es solo la punta visible, mientras que la mayor parte del conocimiento y trabajo del autor permanece sumergido, invisible, pero sosteniéndolo todo.

Netflix, una de las grandes empresas del mundo, modelo de éxito, con millones de suscriptores que pagan por adelantado, con beneficios y excedentes financieros superiores a los de un gran banco, expresa en su lenguaje de business school el valor del trabajo humano, eso que difícilmente pueda ser reemplazado por una inteligencia artificial.

 

 

Por qué sufren los escritores

Expectativas reales e ilusiones frustrantes

 El mayor deseo de los escritores mexicanos es publicar en Estados Unidos, así como el de los argentinos es publicar en Francia. En España, cuando un escritor tiene mucho éxito, quiere tenerlo también en Latinoamérica, algo difícil de conseguir, aunque su propia editorial sea muy fuerte allí. Decía “el señor Lara”, el fundador de Planeta, que esa era una demanda permanente de sus grandes best sellers españoles, cuyas novelas eran ilegibles en otros países. No es un problema de distribución, cuesta aceptar que los castellanos son diferentes, aunque no se trate de un problema de léxico, sino de singularidad cultural. Cada país tiene un espejo, que obedece a una larga historia.

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