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Un autor no puede dejar toda la comunicación en manos de la editorial, que tiene demasiados libros para promocionar. El autor tiene mucho que hacer, y hoy la comunicación pasa —nos guste o no— por las redes sociales. Conocer o hablar de los efectos nocivos no alcanza, necesitamos una forma coherente de estar en ellas sin traicionar los principios, y construyendo lectores

Cuando las formas tradicionales de recomendación desaparecieron o se debilitaron tanto, las redes pasaron a dominar la comunicación, y dar a conocer un libro se hizo cada vez más complicado. De esa masacre solo sobrevivieron dos formas de fuerza real: el boca a boca —la más potente— y los libreros independientes, que conocen cada libro que ofrecen y saben qué le interesa a cada cliente. Ambas son muy efectivas, pero no alcanzan solas para que un libro sea un éxito.

Gemma Lluch, catedrática de la Universitat de València, lo resume bien: “todo empezó en los blogs, y lo que vivimos hoy es apenas una evolución de esa libertad para comunicarse que encontraron los adolescentes, primero en YouTube, después en Instagram y ahora en TikTok”.  “Esta es la comunicación que más funciona para ver el éxito de un libro en el gran público» (Clara Nuño, La Vanguardia, 25 de agosto de 2026).

En las librerías —las más grandes en especial— la ventana de oportunidad de cada libro es demasiado corta, el sistema comercial basado en la sobreproducción de novedades, hace que los libros nuevos desplacen demasiado rápido a los anteriores, sin dar tiempo a los que necesitan más tiempo para arrancar. Eso concentra la oferta en los más comerciales.

Las redes sociales son determinantes para la venta de un libro, aunque la presencia exija trabajo, si se quiere hacer bien. Lo confirma desde el otro lado del mostrador Pablo Cerezo, de la librería Pérgamo de Madrid, que no tiene nada de comercial: “las redes condicionan lo que se lee y lo que está sepultado”, y estar presente en ellas se volvió parte fundamental de su trabajo como librero (Clara Nuño, La Vanguardia, 25 de agosto de 2026).

El lectorado

Muchas veces he intentado desarrollar un modelo de cómo construir “un lectorado” (en el sentido usado en la edición en Alemania) para un escritor. Un lectorado no lo constituyen los seguidores de una red, sino el conjunto de personas que lee a un escritor, que compra sus libros a lo largo del tiempo y los recomienda. Todo escritor que publica quiere lectores. Publicar —dice el diccionario— es dar a conocer.

Hasta ahora mis intentos por construir ese modelo han fracasado, y creo saber la razón: la industria editorial funciona como una casa de apuestas. Las editoriales publican muchos títulos sabiendo que la mayoría no tendrá éxito, y que solo uno de cada diez pagará el costo de todos los demás. El azar es lo más presente en esta industria. El algoritmo no ha logrado mejorarla.

Las redes son, por su enorme fuerza de comunicación, su influencia y la capacidad de captación de la atención, el medio más importante con el que podemos contar hoy. No lo digo con admiración ni aprobación, solamente lo constato. Esta herramienta no es de uso exclusivo de los malos, también la tienen los escritores que quieran que su libro se conozca, se venda y se lea más.

La experiencia muestra, con bastante claridad, que no se trata de tener muchos seguidores, sino los adecuados. Hay escritores con veinte o treinta mil que, cuando publican un libro al que todos le han dado like, se venden menos de mil. Entonces, ¿qué hacer? Aquí esbozo mi propuesta.

Mostrar el taller, no el resultado

Las páginas en redes de un escritor tienen que estar dedicadas exclusivamente a su trabajo, dejando fuera cuestiones personales, familiares, festejos, agradecimientos y encuentros: tienen que ser páginas que permitan a los lectores participar del proceso, mostrando el taller en lugar de mostrar solo el final, cuando el libro ya se publicó.

Es la forma de ir construyendo una comunidad —un lectorado— alrededor de un proyecto, más que de un autor, revirtiendo la tendencia de centrarlo todo en la persona del escritor en lugar de su obra. Cambiar la conversación. Esto de hablar del autor y no de su libro, es consecuencia de la necesidad de simplificar la promoción, utilizando el modelo de las revistas del corazón. Es mucho más fácil, para una editorial que tiene que promover veinte o treinta libros nuevos por mes, convertir a alguien en personaje público por cuestiones extraliterarias, que generar interés genuino en leer un libro. La realidad indica que mostrar interés por lo que dice o hace un escritor, no convierte a esos seguidores en compradores. Creo que un escritor preferiría tener lectores y vender libros, a tener mucha gente que hable de ellos.

Lo que hay para contar es muchísimo, y muy interesante: el “detrás de escena”, cómo se escribe, la rutina, el lugar de trabajo, fragmentos de los avances, dudas sobre decisiones creativas, investigaciones en curso, pedir opinión a los seguidores. Algo así como un diario de trabajo, una ventana abierta que nunca viene mal en un oficio tan aislado, y que genera futuros lectores.

Hace unos cuantos años lo aprendí de Mario Benedetti: le propuse presentar un libro en un programa de televisión de una diva tan ignorante como exitosa, con una audiencia de millones. No dudó en responderme con un rotundo no: “los que ven ese programa —me dijo— jamás comprarán un libro mío. Pero lo peor es que mis lectores de siempre, solo por saber que estuve allí se llevarían una gran decepción.”

No todo el mundo estará de acuerdo con lo que propongo. Hay escritores que sostienen “mi obra hablará por mí”, y aunque sea absolutamente cierto que la obra contiene lo que un autor tiene para trasmitir, la realidad ya no funciona así: los prescriptores cambiaron, y la elección de lecturas no se hace como antes. Será un mal de la época, pero es el mal que nos toca enfrentar.

El secreto

Enrique Avogadro, en su blog Pulmón Creativo, llama “el secreto” a esto de mostrar el trabajo mientras se hace: “durante siglos los creadores ocultaron el taller y mostraron solo la obra terminada; hoy el público quiere conocer también el proceso, las pruebas y los errores. Los mejores restaurantes tienen la cocina a la vista”.

Esa metáfora de la cocina me gusta especialmente, porque en el mundo del libro el restaurante tiene un lugar esencial: en la Feria de Frankfurt, incluso en plena época digital, un agente literario puede tener veinte reuniones por día, pero los acuerdos importantes se cierran en una cena. Que me parezca que tener la cocina a la vista es el mayor atractivo de un restaurante, no quiere decir que porponga que un escritor escriba delante de sus lectores, sino que use las redes para compartir aspectos reales del trabajo mientras está escribiendo un libro.

Honestidad antes que cantidad

No hace falta convertirse en community manager de uno mismo. La clave no está en publicar mucho, sino en mostrar algo verdadero. Un escritor no necesita estar presente todos los días, necesita ofrecer señales suficientes para que los lectores sientan que asisten a un proceso genuino, no a una estrategia de marketing. Esa diferencia determinará si la comunidad que se forma alrededor del libro es sólida —si puede convertirse en lectorado— o es simplemente decorativa. No hay que preocuparse por los likes.

No es algo nuevo, solo es nuevo el soporte: los diarios y epistolarios de escritores siempre despertaron interés, porque permiten asomarse al taller de la creación. Las redes ofrecen hoy una posibilidad semejante, pero en tiempo real.

No hay que temer contar lo que se está escribiendo. Un buen lector no lee solo para saber cómo termina un libro, todos hablan de no espoilear sin embargo creo que esa es preocupación solo para los libros de intriga policial. Quien lee literatura suele llegar al libro con bastante información, y compra el libro y lo lee con placer, aunque casi siempre ya sabe el final.

Lo que no hay que hacer

Generar cercanía no implica exponer intimidad: familia, pareja, festejos, encuentros. Es agotador ver escritores que todos los días suben fotos de reuniones y cuestiones que no aportan nada a lograr lectores. La mayoría de las redes de los escritores son eso: una mezcla dispersa de lo personal, lo familiar, lo turístico y lo onomástico, que no ayuda en nada a promover sus libros. Y hay una confusión de fondo: se usan las redes para cosas destinadas a un solo destinatario, en lugar de utilizar para eso el teléfono o el WhatsApp.

Las expectativas de venta

Tengo un lema que repito hace años: los seguidores no son compradores. El seguidor es una unidad de atención, no una unidad de venta, y la brecha entre ambas cosas es enorme.

Lo que propongo —la página profesional del escritor— es una forma de aumentar la tasa de conversión (cuántos seguidores se convierten en compradores), que en el mundo del libro está entre el 0,5% y el 3,5%. Es decir, entre 5 y 35 ejemplares vendidos por cada mil seguidores. En general más cerca del mínimo.

Si lo que en verdad siguieran los seguidores es el día a día del trabajo, es razonable que esa tasa suba. Un escritor que en uno o dos años llega a 15.000 o 20.000 seguidores, podría llegar a tener cerca de 1.000. ¿Parece poco? No lo es: son los que constituyen el primer círculo de lectores, el que inicia el proceso de recomendación —sin excluir, claro, todo lo demás que una editorial haga para vender un libro.

Como toda estadística, seguramente es inexacta. Entre los seguidores seguramente habrá algunos libreros —siempre curiosos— y un librero que viva el taller quizás no compre el libro, pero puede vender diez.

Finalmente

No todos los libros son iguales. Están “los éxitos” y los “libros que funcionan con el tiempo”. Distinguir entre unos y otros es algo que ningún autor ni editor confunde.

Las editoriales industriales y las grandes librerías viven de los libros que venden mucho. Las editoriales y librerías independientes sobreviven de los libros que funcionan.

¿Qué determina que un libro venda mucho? El tipo de libro, el género, el momento adecuado de publicación, la distribución, la inversión en marketing y los prescriptores masivos —influencers, booktubers— además de su posicionamiento en las grandes librerías, que la editorial negocia y paga. Alto componente de azar.

¿Qué determina que un libro funcione, encuentre a sus lectores adecuados y se sostenga en el tiempo? Básicamente la calidad, la coherencia de la propuesta y la constancia del autor, además del apoyo de las librerías independientes. Depende mucho menos del azar.

Casi todo el negocio de “consejos para escritores” que se ofrece en las redes, habla como si estuviera respondiendo a la segunda pregunta, cuando en realidad promete resultados de la primera. Fracasan, por eso cobran por adelantado.

No sé si algún día voy a lograr construir ese catálogo de acciones. Pero cada vez estoy más convencido de que el lectorado del que hablé no se conquista al final, con el libro ya publicado. Se hace camino al andar.

La “cocina” de este texto

Llevo mucho tiempo pensando en las redes de los escritores, y no tengo un registro de todo lo leído. La preocupación comenzó hace muchos años, viendo cómo escritores serios ponen en sus páginas cuestiones que solo interesan a alguna otra persona, a nadie más ¿corresponde hacer público este tipo de mensaje?¿Por qué se hace?¿Qué queremos mostrar? Por otro lado, todo esos desconocidos ¿ leerán el post? Libros, está demostrado que no comprarán.

Los textos que menciono a continuación me ayudaron a obtener algunos datos. Algunos me mostraron otras formas de ver las cosas, y a veces me hicieron cambiar de opinión.

  • Social Media Marketing for Authors: ¿What Does the Data Say?, Tim Grahl, BookLaunch.com
  • Book Sales Statistics Influenced by Social Media Marketing, newbookrecommendation.com
  • How Effective Is Social Media For Selling Books? Let’s Discuss!, badredheadmediallc.substack.com
  • How socials can help (or hurt) your book sales, badredheadmediallc.substack.com
  • Enrique Avogadro, Pulmón Creativo https://pulmoncreativo.substack.com
  • Les réseaux sociaux por les écrivans. https://socialbee.com
  • Comment utiliser les réseaux sociaux quand on est écrivain ? libeo.fr
  • Pourquoi les médias sociaux sont importants pour les auteurs? https://getfreewrite.com/fr
  • Luisa Peña. Mis secretos para crear mis redes sociales de escritora. https://www.luisapherrero.com
  • Sara Martínez. ¿Un escritor debe estar en redes sociales? https://cajadeletras.es
  • Guillermo Alonso. Desventajas de ser un escritor con redes sociales. fnac.es