¡Qué mal que suena esto! Pero si cada día queda más claro que avanzamos hacia a un mundo sin trabajo (no hay familia que desconozca esta situación) es lógico pensar que a los escritores también les afectará.
La tecnología es el camino que hace posible esa extraña sociedad futura, mientras avanzamos hacia ella, los escritores y las editoriales están siendo víctimas de un enorme saqueo, al que se llamaba piratería, pero pareciere que no está mal cuando la ejercen las grandes tecnológicas.
“Editores y autores franceses denuncian a Meta por usar sus trabajos para educar a su Inteligencia Artificial” (Señalador Clipping Es, 13.3.2025)
Este post nació ante mi preocupación por la proliferación de libros escritos por la Inteligencia Artificial, aunque su pobreza literaria y mediocridad impiden su éxito comercial. Amazon, principal generador y editor de este tipo de libros sin autor, no ha logrado, pese a sus enormes recursos, posicionarlos entre los más vendidos. Son principalmente novelas románticas, libros infantiles y juveniles y autoayuda, los preferidos, para cuya generación se aplica la informacion algorítmica obtenida de millones de libros analizados (sin permiso ni remuneración al autor ni a su editorial), miles de millones de datos y pautas de conducta de todos los usuarios de redes, buscadores y aplicaciones, series de televisión y conversaciones en la redes, que para reemplazar al escritor han resultado ineficaces.
Lo que funciona con otros productos de consumo masivo (incluido el voto) parece no servir cuando se trata de libros, porque el lector no es cualquier consumidor: es un personaje misterioso, singular, que no queda atrapado en las redes del mainstream, incluso contando con gran cantidad de información sobre pautas de lectura, como las que aportan los dispositivos de lectura conectados a la red como el Kindle, que mientras lees te está leyendo. Sin embargo, el éxito de un libro sigue siendo algo imprevisible.
Los libros “sin autor”, escritos, generados o redactados por la IA, tienen tramas predecibles, personajes estereotipados, lenguaje simplificado y giros dramáticos demasiado calculados, pero no tienen ninguna innovación, la expresión de una simplicidad empobrecedora. En español, son libros escritos (o traducidos) en una lengua que llaman “español neutro”, que los castellano hablantes sabemos que no existe y ninguno reconoce como propio, ni siquiera en Miami. Es un invento del imaginario de un país anglosajón.
Hasta ahora esto es una dificultad para la lectura, aunque gente seria asegura que en poco tiempo el mismo libro -o traducción- se ofrecerá con su propio acento y modalidad a cada país. También dicen los expertos que la escritura generada por la IA aprenderá a usar el witz, la broma, el humor, la ironía, algo propio e intraducible de toda lengua.
La IA sabe esto. No pude resistirme consultar al ChatGPT, que respondió:
Falta de originalidad genuina: Aunque la IA puede crear textos convincentes, muchos de ellos son combinaciones de patrones y datos previos. Carecen de la verdadera originalidad, el toque humano o la introspección que los escritores aportan a sus obras.
Pérdida de contexto emocional: Las IA pueden imitar emociones y contextos, pero no experimentan el mundo de la misma manera que un ser humano. Esto podría hacer que los libros carezcan de una verdadera resonancia emocional.
La idea de que es posible un mundo sin trabajo y por lo tanto también sin escritores parece aterradora. ¿Lo será también para las nuevas generaciones, cuando vivan sin trabajar, recibiendo una renta básica universal? ¿Qué les sucederá a las personas sin trabajo, aunque tengan para comer? ¿Cómo funcionarán cuando sea adultos los niños que se eduquen de esta manera?
“Corea del Sur se ha convertido en el primer país del mundo en incorporar inteligencia artificial en libros de texto digitales” (El País, 12 de marzo 2025).
Los libros escritos por la IA son una amenaza para el escritor, y mucho más para el lector. Por momentos, dudo de que siga siendo así. Leo en una noticia cuya animación se puede ver en el link de abajo: una fábrica Noruega aliada con Chat GPT pondrá a la venta, este año, un millón de robots de asistencia con forma humana. https://www.youtube.com/watch?v=-gx5c2cNASk
Da mucho temor lo que pueda suceder, y es difícil analizarlo cuando perteneces a generaciones anteriores. A mí me parece inconcebible la idea de leer una novela escrita por un robot, porque tengo otra idea de la creación y otro sistema de valores, que hoy están en discusión. Leemos todos los días acerca de cuánto tiempo el presidente de los Estados Unidos tolerará a su segundo Elon Musk. Pero esto presupone un orden anterior de las cosas, de la época «constitucional», ahora cabría preguntarse: en este dúo ¿quién es el segundo de quién? ¿quién tiene realmente el poder?¿quién despedirá a quién?
Frente a este panorama lleno de interrogantes, hay mucho por hacer. No es tolerable que la autoría robotizada se le oculte al lector. La Unión Europea está avanzando en algunas regulaciones, como la obligación de etiquetar de manera visible los libros sin autor, normativa que el gobierno español acaba de aprobar (11 de marzo de 2025). Una medida de este tipo detendrá a muchas editoriales que se dedican a ello, pero ¿será por mucho tiempo? ¿Habrá unas nuevas generaciones que valoren más un libro escrito por la IA, porque lo considere “más científico”, por ejemplo?
Las noticias sobre libros escritos por la IA me recuerdan a la llegada del libro electrónico: hace quince años se predijo que los e-books acabarían con el libro impreso, y hoy el papel sigue siendo el soporte preferido por la mayoría de los lectores. Una encuesta entre librerías de campus universitarios en Estados Unidos, indica que el 90% de los estudiantes -generación nacida digital- prefiere comprar libros impresos. Aunque el formato digital es relevante, el libro impreso sigue siendo el soporte preferido de los lectores, y el único que otorga prestigio y convalidación al autor.
Quienes más rápido descubren estas cosas son los lectores, unos consumidores atípicos, difíciles de catalogar y de convencer. Por eso el éxito de un libro sigue siendo imprevisible para las editoriales. Pero es cierto que en el futuro los lectores -con la ayuda intensiva de las redes sociales- pueden cambiar. Algo sabía quien compró Twitter dos años antes de llegar al poder del principal país de occidente.
No es un panorama tranquilizador, aunque me gusta la idea de que «La catástrofe no es inevitable«, como afirma Rosa Montero en una entrevista.
“El lector quiere cómics hechos por dibujantes, no por una inteligencia artificial que robe los contenidos” (Carmen Carnero y Natacha Bustos, en Señalador Clipping, 13.3.2025).
Por ahora, el lector es el más confiable regulador.
Cada vez que me subo a un avión pienso: qué locura es volar en este armatoste. Y enseguida pienso en los demás pasajeros, y sé que algunos creen lo mismo; pero muy pocos. Igualmente, vuelo.
Nadie va a dejar de usar aviones, y si lo plantea, será derivado a un psicólogo cognitivo comportamental.
El progreso es irrefrenable. El progreso es la gente misma. Los lectores de este blog, representamos un quantum estadístico.
Particularmente creo que, en principio, el problema no es la I.A.; sino, lo que pasó con la mayoría de lectores de ficción, por ejemplo. A quién le interesa hoy leer ficción: esforzar su cerebro por más de un minuto para leer: pensar. Hoy, la mayoría (no nuestro quantum) pretende que ‘le cuenten’, no leer con atención, con actividad mental, sino con pasividad absoluta.
La masa, ahora con un acceso democratizado, económico (incluso gratis) para acceder a material artístico, viró hacia lo ‘cada vez más simple’. La música se volvió Ritmo. El cine, iteración. Los libros, novelas de 500 hojas que describen hasta el color de los cordones de un zapato, y se leen en una hora.
Pero si bien todo esto representa un duelo, no es muy diferente a lo que sucedió con el Jazz, el tango, el Rock &roll.
Lo que me cuesta imaginar, luego de que se establezca el ‘Certificado de autoría libre de I.A. (C.A.L.I.A.)’ para obras literarias, es cómo nos ocuparemos de hacerle un ‘Antidoping’ a los autores durante el proceso de escritura… seguramente utilizaremos la tecnología.
Diego, muchas gracias por este comentario. Un saludo cordial
Cuando cursaba semiótica, en los años 80, recuerdo que el profesor de esa materia dijo: somos el resultado de un entrecruzamiento de discursos (todo lo escuchado, todo lo leído, todo lo aprendido). Y yo pensé: no, tiene que haber algo más. Si solo somos eso estamos fritos. Poco después pude comprobar que, efectivamente, no somos solo el resultado de dicho entrecruzamiento. La palabra «alma» se la agenciaron las religiones y no puede enunciarse sin que a uno mismo se le ericen un poco los pelos. Habría que encontrar algún tipo de símil no contaminado que señale ese plus que la IA no tiene, ese plus que hace que los lectores sean difíciles de predecir y por eso mismo de encasillar. Lo que se resiste es lo desconocido en cada uno de nosotros.
gracias por este comentario!
Hola Guillermo. Muchas gracias por este artículo tan interesante como inquietante y a la vez tan necesario para visibilizar este tema que a muchos nos excede y para ayudarnos a reflexionar.
Gracias, Willie por tu reflexión. Es difícil pararse hoy sin pensar en lo que uno vivió y en cómo nos formamos. Siempre está el riesgo de pensar que este presente -que ya no nos pertenece de la misma manera que a los más chicos- nos resulta inquietante porque empezamos a dejar de entenderlo. Te dejo aquí un artículo que escribí hace casi dos años, cuando empecé a preguntarme estas mismas cosas sobre la escritura pero también sobre la edición. Sobre cambios impensados como la naturalización de las erratas. Fue entonces cuando pensé que estas generaciones serán las de los últimos editores, los que conocimos la era pre internet. Dejo el link por si a alguien le interesa leerlo. Abrazos, muy interesante tu mirada, siempre. https://www.infobae.com/cultura/2023/06/29/fui-vi-y-escribi-los-ultimos-editores/
Gracias Willie por introducir este inquietante tema.
Espero que no sea que estamos grandes y somos reacios a los cambios, que es una posibilidad.
Pero creo firmemente que la creatividad humana ( no se si en todos los campos) es irremplazable.
No se cuanto de equivalente sucede con la musica. Ver :
https://www.youtube.com/watch?v=zbo6SdyWGns&ab_channel=RickBeato
Los programas para producir y componer musica, la habilidad para copiar estilos y voces son cada vez mas avanzados y cada vez nos confundiran mas.
Veremos, sigo eligiendo el papel y el vinilo
Es aterrador. Pero más aún que un mundo sin escritores (ya de por sí horrendo), lo es un mundo de lectores llanos, conformistas y sumergidos en la estupidez. Por suerte el libro está más fuerte que nunca y va a ganar otra vez, aunque quede una decena de lectores por ahí.
No me extraña que los robots se estén adueñando de todo, si hasta la gente que se presenta en televisión habla mal. “Vamos a conocer a un ‘particular robot,’” nos dice muy quitada de la pena la señorita presentadora cuyo primer idioma, supongo, es el español. Qué “particular” orden de las palabras, ¿no? Y “vamos a iniciar en Oslo.” ¿Vamos a comenzar por Oslo, tal vez?
ChatGPT a veces hace chistes pasables…conozco gente más pesada que él —ella, este.
Sí, es bueno que Amazon advierta de se trata de “libros sin autor,” aunque sin dudas un lector medianamente avezado detectará enseguida la catarata de clisés, uso excesivo de signos de exclamación y lenguaje plano como una acera.
Yo compraría un robot que me lavase la ropa y me limpiase la casa…aunque no estoy segura de dejarlo que le dé de comer a mis gatitas.
En fin, para allá vamos y si no vamos nos llevan. Pero hasta el momento los escritores, por más mal pagados que seamos, no tenemos mucho que temer de los “particulares robots.”
Qué bueno leer sobre esto! Estoy tan de acuerdo, yo leí diez años para Ed. Sudamericana, ud.me dió trabajo como lectora, me enviaba libros por email que las chicas de la editorial me imprimian. Me conoció por haber leído uno de mis informes y lo valoró. Nos conectó Marta Merkin. Gracias por escribir, escribir siempre será una manera de resistir. Un saludo!
hola Patricia, me acuerdo, me alegro que estés por aquí. Abrazo, W
Excelentu su obse4vación. estará al tanto de que el gobierno argentino a desechado la regulación de los Derechos de Autor de obras musicales por parte de instituciones,como SADAYC……Pasará l9 mismo con los Derechos dexAutor de los escritores?
Silvia, lo que hace el gobierno argentino es incomprensible, dejan a los autores y compositores sin protección y a eso le llaman «libertad». Los músicos, por ejemplo, no cobrarían nada si no tuvieran a Sadaic. El ministro de economía ya intentó liberar el precio del libro sin ningún conocimiento, es lo que hundió a la industria editorial británica e hizo desaparecer el 50% de las librerías en UK y en Estados Unidos. Ignorantes y destrutivos…
Guillermo, por ahora los textos que produce la IA son bastante pobres. Tiendo a creer que difícilmente logren alguna vez la sutileza humana. Y aunque la logren, seguirá habiendo escritores: bastante acostumbrados estamos a escribir por el deseo mismo de hacerlo, por la pulsión irresistible, sin esperar demasiado a cambio.
Abrazo!