No encuentro editores con quienes hablar es la queja cada vez más habitual de los escritores. No solo de los inéditos, sino también de los que publican.
Aunque Roberto Calasso haya dicho que “existe todavía una tribu dispersa de personas [editores] a la búsqueda de algo que sea literatura, sin calificativos, que sea pensamiento, que sea investigación”, la tribu se ha ido reduciendo en los diez años transcurridos desde este comentario esperanzador del gran editor.
En el blog del consultor Manuel Gil, encontré mucha informacion sobre el empleo en el sector editorial, que tiene que ver con la queja de los escritores: en Estados Unidos el Bureau of Labor Statistics, un organismo oficial, indica que desde los años 90 la edición ha perdido el 40% de su masa laboral. De 91.000 trabajadores que tenía el sector editorial en 1997, en 2023 se habían reducido a 54.822.
En España. la reducción de empleo en el sector editorial tiene la misma tendencia, con un descenso del 19%: 12.789 empleos menos entre 2008 y 2022.
La mayor reducción (el 31,95%) ha sido en el área “producción” (que incluye a los editores), luego en el área comercial y en tercer lugar la administración. El 73% de los empleos perdidos ha sido en los grandes grupos editoriales, debido a las fusiones y compra de editoriales, que sirven para aumentar la facturación y reducir el gasto de personal.
Estas cifras son anteriores a la actual incorporación disruptiva la Inteligencia Artificial en la actividad editorial. Cada vez más procesos se están robotizando, y pronto veremos los efectos, en la aceleración de la pérdida de empleo, y en la selección y la calidad de los libros que se publicarán.
Si las quejas de los escritores aumentan y se hacen públicas, es muy probable que las editoriales comerciales, cada día más entrenadas en la IA, quieran también reemplazar al autor.
Prueba del eficiente resultado de la ecuación, es que en España el sector editorial crece (en ventas). “En economía -dice Manuel Gil- se admite que a mayor crecimiento económico mayor oferta laboral”, pero ya no es así, lo que le lleva a concluir: “con salarios como los que estimo [uno medio de 1.500 euros], la atracción de talento al sector es manifiestamente imposible”.
Si los escritores no encuentran editores con quienes hablar, no es porque estos no quieran hacerlo, sino porque los que van quedando están desbordados, trabajando para aplicar una IA cuyo éxito será reemplazarlos.
Por poner un ejemplo, como lectora free lance para una editorial de un grupo que empieza por P…. Leer y valorar para el mercado español un ensayo best seller de 330 páginas en inglés. Unas 9 horas de lectura, 3 de valoración que incluye: propuesta de título y subtitulo en castellano, síntesis, reseña autor, valoración global, literaria, comercial, obras parecidas en el mercado español.
Honorarios: 49€ + IVA. Echen cuentas
Válgame, me he quedado horrorizada. Ni idea tenía de que pagaban tan poquito. Y si esos son los grupos grandes…huy.
Hola, hace 26 años que trabajo como autónoma en el mundo editorial. solo quiero apuntar que hace unos 20 años, por este trabajo de lectora me pagaban entre 250 y 300 euros y ya estaba mal pagado. !Como han bajado las tarifas! Así es.
Saludos
Creo que la AI es una herramienta que sabiéndola usar puede ser aliada del autor y no su rival. Sigo creyendo que la AI jamás podrá poner la cuota de sentimentalismo que el autor es capaz de extraer de sus propias sensaciones y esto es lo que me alienta a usarla, no le temo.
En cuanto a las ediciones, si bien siempre trabajé como freelance, desde hace unos cuatro años comencé a experimentar que, siendo yo mi propio editor y management usando RR. SS. y librerías tradicionales, me vienen reportando mejores dividendos los que hasta hoy, me permiten seguir financiando nuevas obras.
Los tiempos cambian, por eso siempre busco ajustarme a las nuevas oportunidades.
Agradezco la información y tantos comentarios al respecto y me pregunto entonces Por Qué se siguen organizando enormes Feria Internacionales del libro en diferentes países. ?Argentina…Colombia…México Frankfurt…Bolonia etc.etc…Éstas favorecen la compra de libros? Habrá que crear y fundar más librerías como lugares de encuentro? O las grandes superficies que venden diferentes productos nos van a devorar…?Muchas Gracias nuevamente por la información…www.clublectores.com
Hola Virginia, quien nos va a devorar es Amazon. Las ferias que venden libros solo existen en países donde se lee poco y las librerías son débiles, no están organizadas gremialmente. En las ferias de Frankfurt, Londres o en las de Estados Unidos, no se venden libros ni están abiertas al público, ni se llenanm de actos culturales, los libreros de esos países jamás lo permitirían. Los libros se compran en las librerías. Un abrazo, W
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Así es, Willie. El sector editorial está pagando el mismo precio que los demás a causa del desarrollo tecnológico y, además, por el desastre cultural que éstos están provocando, en particular entre los jóvenes. Mario Bunge y yo, junto a otros autores, hemos analizado a fondo este problema en nuestro libro «¿Tiene porvenir el socialismo?», cuyo editor fue… un tal Schavelzon. Fuerte abrazo, querido amigo.
Como trabajadora en el sector editorial desde hace años, hay un factor clave que se pasa por alto: muchos de esos empleos técnicamente «perdidos» en realidad se han transformado en trabajo freelance o subcontratado. La tendencia de las editoriales a desmantelar sus equipos internos de diseñadores, correctores, traductores y editores para contratar estos servicios a autónomos no es nueva y, si bien los números muestran una «pérdida», la realidad es más compleja.
Lo verdaderamente preocupante no es tanto la reducción de plantilla como las condiciones en que trabajamos ahora los profesionales del libro: tarifas congeladas (o incluso menores) que las de hace dos décadas, plazos imposibles de cumplir (a menos que se trabaje 12 o 14 horas diarias) y una presión constante por producir más en menos tiempo. Así, es inevitable que la calidad, del trabajo y de los libros, se resienta.
La IA puede ser una amenaza, sí, pero el verdadero problema es más antiguo: la precarización sistemática del trabajo editorial.
PD: sobre la precarización de los profesionales de la edición he publicado un artículo en el número 55 de la revista Texturas.
¿Veremos los efectos en la selección y la calidad de los libros que se publicarán? No, eso se ve desde hace unos 10 años. Planeta y Pingüin sólo son grandes en aparato comercial y pobres en calidad, tanto de materiales como de edición. Libros llenos de erratas y con una casi nula intervención del editor o una intervención de «rapidito que hay que imprimir». Y esa mala costumbre de estos gigantes de morder lo bueno e ir quitándoles el prestigio que les caracterizó, me refiero a Tusquets y Alfaguara. Ya no invierto en libros emergentes de estos grupos, mejor busco opciones independientes, que algunas también empiezan a reflejar pobreza editorial.
La IA está muy cerca de libros comerciales, con pobrezas literarias, por desgracia es lo que más se vende ahora. Pero las IA aprenden de los ejemplos más consumibles, así que veo lejano que alcancen un nivel literario, no obstante, las obras con nivel cada vez son más rechazadas por no ubicarse en las demandas del mercado. Hoy es más importante un informe comercial que uno de calidad literaria.
Amazon o alguna otra plataforma de publicación ganará la batalla no por calidad, sino por volumen y variedad de libros. Ya no basta escribir bien, sino escribir lo que «es más fácil vender». Ya me imagino si los protagonistas del boom nunca hubieran sido publicados y presentaran sus obras hoy día: rechazadas por no ser lo de moda.
También se nota la falta de personal de las editoriales en el creciente número de erratas de imprenta que hay en muchos libros, no bien revisados. El ‘editing’ se hace con menos atención y menos cuidado. Es algo que, por ejemplo, no sucede en las ediciones francesas ni británicas, mucho más cuidadas
En este sentido al respecto de lo que comenta Jaime de las erratas en los textos de libros ya publicados, ocurre que es que ya las editoriales en la actualidad no corrigen. No nos creamos más los escritores aquellas románticas historias que nos cuentan los que llevan mas años con la actividad. Ahora las editoriales te piden el manuscrito, no lo corrigen, (y si notas algun que otro cambio es que lo han pasado por una plataforma cualquiera o la IA). Eso sí te lo devuelven ya maquetado, con el membrete de la editorial y el presupuesto. Hacer ese «trabajillo les lleva un ratito», pero te lo devulven 3 dias despues con un texto de lo maravilloso que es tu libro y que tienes seguramente tres o cuatro listos para copiar, pegar al cliente. Ya no se sienta un verdadero señor o señora a corregir el texto como antes o como Dios manda.
Efectivamente, los empleos en la industria editorial pagan muy poco, también aquí en EE. UU.
En ocasiones, parte del trabajo es hecho por «interns» a quienes no se les paga absolutamente nada. Estos becarios, que aunque tengan buena intención no cuentan, por lo general, con suficiente experiencia para determinar la calidad de un libro, son muchas veces los encargados de darles el primer vistazo a los manuscritos y aceptarlos o rechazarlos de plano. Así que, incluso sin la interferencia de una IA, ya se pone al autor en franca desventaja desde el inicio.
Un panorama preocupante, Guillermo. Y añadiría a su mirada el hecho de la baja demanda de libros para leer….porque el celular y otros medios electrónicos, junto con la creciente desalfabetización de las personas por la robotización y el reemplazo del trabajo y la inteligencia humana sensible reemplazan el pensar, crear por máquinas. algo que está descrito muy bien en EL VACILAR DE LAS COSAS de Sebrelli, libro de los 90. Hay otros autores que hablan también del FIN DEL TEABAJO tal como lo conocemos. Un enorme dolor siento.
Desalentador se perfila el futuro próximo. Sin embargo, no nos queda otra que seguir escribiendo y leyendo que es nuestra pasión.
¡Y eso que editar es tan lindo! Tu libro sobre los secretos del oficio es una muestra alucinante de ese quehacer necesario y perdido. Y además muestra otra cosa cierta, y es que cada autor es un mundo. En 2000 en Sudamericana cuando estaba al frente Gloria Rodrigué tuve la suerte de que mi editora fuera Paula Viale, y años después en Ediciones B, disfruté del oficio de Diana Paris, aprendí mucho con ellas y en otras experiencias. Es muy cierto lo que decís, incluso gente que trabaja de editor/a en una editorial no tiene ya las prácticas que se tenían hace 15 o 20 años. ¡Justo por eso inventé y registré el Biblioanálisis! Para que la experiencia de la relación autor/editor no muera.
En cuanto a la IA, es muy rico en conceptos el libro ¿El fin del trabajo? de Luis Guastini.