Llevo tiempo trabajando en un texto que, desde el comienzo, pensé titular “Todo autor necesita un editor”.
Estoy reuniendo situaciones de diversas épocas y culturas, en las que el trabajo conjunto de autor y editor resultó esencial para lograr publicar manuscritos que, muchas veces, terminaron siendo clásicos del siglo veinte. Esta interlocución creativa, rigurosa y nada intervencionista entre el editor y el autor, ofrece una posibilidad excepcional que solo se puede entender leyendo a quienes han atravesado la experiencia y la contaron.
Sigo trabajando en ese texto, pero mientras, me reencontré con un texto que merece la pena comentar: la conferencia magistral del editor italiano Roberto Calasso (1941-2021), ofrecida en 2004 en el Foro Internacional de Editores de la feria del libro de Guadalajara, titulada “La edición como género literario”. Está incluida en el libro La marca del editor, publicado por Anagrama. Es un texto para escritores, más que para editores. Después de leerlo se podrá entender por qué estoy tan convencido de que un escritor debe tratar de publicar en una editorial tradicional-
Un párrafo de muestra de la conferencia de Calasso:
“La respuesta a la pregunta ¿qué es una editorial? sería: se trata de un ramo secundario de la industria en el cual se trata de hacer dinero publicando libros. Si la pregunta fuera ¿qué es una buena editorial? la respuesta sería: la que se supone que publica, dentro de lo posible, solo buenos libros, o sea libros de los que el editor pueda estar orgulloso, y no avergonzarse de ello”
Cuando autoedité mi primer libro (Ritos de paso, 2018), le llevé un ejemplar al responsable de una de las editoriales «independientes» más conocidas de mi país (Uruguay). El hombre ni siquiera quería aceptar el ejemplar. En defensa de su rechazo argumentó que era mi primer libro y ellos publicaban solo títulos de escritores que hubieran recibido menciones o premios. Además, nada dice que este no sea tu último libro. Necesitamos estar seguros de que vas a seguir escribiendo.
Bueno, en el 2025 ya tengo 3 libros de cuentos, 5 antologías colectivas, un primer premio, otro premio colectivo, varias menciones; incluso la propia editorial publicó un cuento en una de sus antologías. Gratis, claro. Curiosamente, vendí un cuento a un independiente (sin comillas). En fin, a veces me pregunto si vale la pena emprender la incómoda tarea de escribir, otras me siento incómodo si no lo hago y, una vez que saco algo, mendigo una opinión que confirme mi existencia, que me rescate del silencio sin mapa que es la literatura sin un lector que devuelva la mirada.
Como le dijo el Tola Invernizzi a Mario Levero luego que este había terminado «La ciudad»: «jodete, ahora sos un escritor».
Trabajo como obrero del libro desde hace ya un poco más de cuatro décadas. En este tiempo me hice lector, acomodador de libros en sus estanterías, estudié letras en una universidad y tuve a mi cargo algunas librerías. Últimamente, hace unos cinco pusimos una librería. También este último año he estado leyendo cada vez más sobre la situación del libro, los autores,las librerías, la escritura y la lectura de libros y participando en ferias de libros en barrios, colonias,instituciones educativas medio superiores y superiores y me ha tocado ver de muy cerca la piratería de libros, cómo a los jóvenes en todas las instituciones educativas les venden el permiso para leer los libros que requieren para su formación y lo que está sucediendo con la casi nula venta de libros en papel a grado tal que se recurre a su remate presentando tales remates como su única «salvación».
Los salvan de no ser picados.
Si un autor es totalmente desconocido nadie buscará su libro si es que se atreve a publicar uno y si quiere que alguien lo conozca deberá promoverse como una opción de lectura y para ello necesita trabajar promoviéndolo, además de que ya lo hizo escribiéndole, y después de eso autoeditándolo, invirtiendo un cierto capital, ahora deberá dedicarle tiempo a su promoción.
Hace dos semanas compartía con un joven autor que presentó su libro en la feria en la que yo participaba como librero, con un stand con libros nuevos y de segunda, compartía con este autor aquel interesante texto de Ignacio Manuel Altamirano en donde habla de lo que tiene que hacer un autor con su libro pasando por todo lo anterior ya aquí escrito y haciendo notar que casi nada de lo invertido podría ser recuperado. Tendría que ser un S. King para tener verdaderas ganancias porque de lo contrario solo tendrá pérdidas.
El texto que menciono viene en el libro que publicó Editorial Porrúa en su colección sepan cuántos titulado Tradiciones y costumbres, y es el último ensayo de este libro.
Si hace quince años ya se veía cómo iban cerrando librerías ahora se ha incrementado sus cierres.
Cada vez quedan menos.
Esto trae varias consecuencias y una de ellas es que los posibles nuevos lectores no encuentran cercana o a la mano un lugar con libros.
Las editoriales Best selleras siguen cazando autores con ésas características y las buenas novelas, los buenos ensayos y hasta la buena poesía siguen buscando a su editor o a que su productor,es decir, que sus autores además arriesguen su capital y los publiquen y esperar a lograr que sus posibles lectores se tropiecen con ellos.
Seguir apostando a que lo fortuito te haga dar con un buen libro, con un buen autor.
Los libreros seguimos haciendo nuestro trabajo con el estoicismo que el oficio requiere.
muchas gracias por tu comentario, es muy interesante. Un saludo cordial
Estimado Guillermo: recién acabo de tener un intercambio con usted por correo. Entiendo cuáles son las reglas del juego, pero las personas estamos obligadas a forzar esas reglas de vez en cuando para dar un lugar al milagro. Muchas gracias por la valiosa información que aquí comparte con tanta generosidad.
Los editores de ahora quieren los textos ya casi terminados, las exigencias de publicar rápido los lleva a rechazar manuscritos que requieren un poco más de inversión de tiempo de su parte, pero que valen la pena.
Más que editores parece que ahora sólo hay «profesores» que califican un examen y ya. Aunque la palabra profesor no es la correcta, porque el profesor enseña, y los «editores» parecen políticos seleccionando por dedazo.
Hola Alejandra, hay todo tipo de editores, por eso yo recomiendo hacer una búsqueda muy minuciosa, en las web, preguntando en librerías, leyendo entrevistas, para llegar a un listado de aquellos que selecciones y escribirle directamente a las o los que notes que buscan algo interesante y están dispuestos a dedicarle tiempo. Si tu trabajo tiene muchas posibilidades comerciales, en editoriales grandes, si tu trabajo está centrado en la creatividad y originalidad y no es para el gran público, en editoriales independientes de tu país. Un saludo cordial
No me caben dudas, Guillermo. Al publicar en diario Perfil notas de opinión, diversas, mi editora me enseña cosas que han modificado mi escritura, mas bien mejorado. SIn exceso de palabras, sin repeticiones, sin historias conexas que distraen e impecable información. Precisión, humor, aventrua conversandocon con el lector. Aprendí. Ahora esas notas y más, una investigación de por qué tuvimos muertes por de más y evitables, durante la pandemia, ya un libro, reclaman un editor. Empiezo a buscarlo.
La pregunta debiese ser: ¿quién se necesita más, un autor independiente o un editor independiente? Porque los grandes son como los dioses o como las moscas, parece que están en el cielo, la tierra y todo lugar, pero… no nomás los creyentes los ven. Ejemplo los del grupo Planeta. Yo durante mis 22 años en la clandestinidad no pude gestionar la publicación de ninguno de mis libros, y todos los escritos antes y durante la guerra los perdí. Esos 22 años son una especie de «jandicap» negativo y hoy los divos de la industria del libro me ven de reojo.
Luis, los autores son siempre independientes, no hay asalariados. Los editores algunos si, otros no
Si me envías tu mail a guillermo@schavelzon.com te enviaré una carta con sugerencias básicas, quizás te sirvan. Un saludo cordial
El asunto es el siguiente: ¿dónde está ese editor que sin duda necesitamos?
José, hay que buscarlos, no abundan, pero se terminan encontrando. En especial entre las editoriales independientes. Saludo cordial
Buscaré el libro La marca del editor. Y sin dudas, todos los escritores necesitamos de ese otro par de ojos con experiencia en la escritura. Nosotros estamos demasiado cerca del texto para verle las costuras. ¡Feliz 2025!
Necesito un buen editor!!! 😅😅😅