Las traducciones literarias realizadas por chats de Inteligencia Artificial deberían llevar una etiqueta frontal de advertencia al lector.
Algunas editoriales, en realidad unos emprendimientos comerciales que nada tienen que ver con el mundo del libro, están aprovechando los avances tecnológicos para ofrecer a los autores publicar sus libros traducidos a otros idiomas, gracias al ínfimo costo y la velocidad que posibilita la IA. Ofrecen así a los eventuales lectores un texto empobrecido y estandarizado, publicado en libro electrónico o impreso de uno en uno gracias a la tecnología del bajo tiraje (POD, Print on Demand). Una combinación de dos tecnologías, para un uso espurio. Para un escritor que se ha pasado años trabajando sin cobrar en un libro, tener nuevos lectores, en países que nunca hubiera pensado en alcanzar, es comprensiblemente atractivo.
Estos libros no advierten en ninguna parte visible que se trata de una traducción automatizada, con lo cual se está engañando al autor y al lector. Son un buen negocio, porque se aprovechan de los apoyos económicos a la traducción que otorga el país del autor, a quien también le piden algún aporte económico, y luego venden ejemplares para las bibliotecas del país donde está la editorial, con fondos públicos creados en algunos países del norte de Europa, para difundir la bibliodiversidad. Tres fuentes de recursos que, cuando no hay costos que asumir son todo ganancia.
Los libros se ofrecerán en la web de la editorial y en otras plataformas, ya sea como libro electrónico o impresos de uno en uno, además de algunos ejemplares justificativos de la edición, que se enviarán al autor.
Las traducciones automatizadas -alimentadas por millones de libros de gran venta, notas de prensa y subtítulos de series, lo que hacen sin permiso ni remuneración- solo traducen palabras, estandarizando y empobreciendo lo mejor de cualquier obra literaria. Los autores, engañados en su deseo de difusión, perderán dinero y posibles lectores, que al encontrarse con textos mediocres, creerán que lo malo es el autor.
Organizaciones de escritores y traductores, junto a la Unión Europea, están tratando de que se esto se regule, y sea obligatorio un etiquetado frontal diciendo que el libro está traducido de forma automatizada.
Por momentos pienso ¿cómo será leer a Proust en sueco, escrito con el lenguaje y el estilo de Stephen King?
Completamente, de acuerdo con la colega Sandra. La inteligencia artificial es una herramienta que cada día se supera y puedo constatar que sus traducciones son eficientes y creativas, dependiendo las indicaciones que se le den. Naturalmente, hay que conocer bien los idiomas con los que se trabaja.
¿Por qué asumir que serán de mala calidad las traducciones? Las herramientas ofimáticas utilizadas con ingenio y responsabilidad son una gran opción. Hace más de diez años atrás que escritores renombrados utilizan programas que les ayudan a esquematizar la historia, mover escenas, alterar el lineamiento narrativo. La traducción por IA es otra herramienta, yo empecé a utilizarla con dudas, pensaba que sería un fiasco pero me ha sorprendido gratamente. Desde luego, debes saber el idioma con el que trabajarás, tambien investigar, buscar contextos, referencias para que no te queden dudas, para que sea fiel a tu estilo y se adecue al uso general del idioma a traducir, no es rapido ni sencillo, pero es una opción que de otra manera sería restrictiva. Como sabemos, hay miles de maneras de expresar una idea, como escritores nos lleva más trabajo pasar por el tamiz las palabras y dejar lo que represente con más fidelidad la historia que queremos contar, que poner punto final a la misma. Me resulta muy draconiano etiquetarlas de que serán malas sin conocer el resultado final. Como autopublicados no solo escribimos, también editamos, maquetamos, y si ahora tambien podemos traducir, haciéndonos con una herramienta más para poder sacar a la luz nuestras historias, ¿por qué denostarnos también con eso? O ¿como funciona esl sistema? Si no podemos estar en las grandes ligas ¿deberiamos solo abandonar y que ganen por walkover? ¿Ni siquiera intentarlo es la respuesta? Yo me niego a aceptar que esta sea mi opción solo porque hay un sistema que no logro terminar de entender cómo funciona. Ya sabemos, como autopublicados, que sin la batería publicitaria no llegará a ser un best seller, pero eso no es lo que nos mueve. Pero como soy antisistema, además autopublicada, pueden atacar mi objetividad sin problemas.
muchas gracias Sandra por explicar tan claramente tu posicion. Los comentarios críticos, el debate, la diferencia de opiniones ben explicada, enriquece el debate y hay que fomentarla. Sigue por favor. Un saludo cordial
quizás querais probar https://nobella.app
es una web especializada en traducciones fieles y naturales de obras de ficción literaria.
Muy interesante tu artículo, Guillermo. Pero es necesario señalar que no solo las editoriales pequeñas o independientes también están usando traducciones hechas con IA, sino las grandes transnacionales. Igualmente lo hacen algunas editoriales académicas para libros de Humanidades o Ciencias Sociales. Estas traducciones, en el mejor de los casos, son revisadas por el editor que sabe del tema y en pocos casos por traductores que han visto diezmado su tarifario. Sin duda en estos casos debe avisarse al lector de una forma destacada que la base de la traducción estuvo hecha empleando la IA.
Me llama la atención esta frase: Para un escritor que se ha pasado años trabajando sin cobrar en un libro…es comprensiblemente atractivo.
Y yo que pensaba que un escritor era un creador y no un señor que «quería cobrar»… Y que el primero que no querría por nada del mundo que se lo tradujera así sería él…
Teresa, escribir es un trabajo, y corresponde cobrar por ello. Todo escritor quiere vivir de su trabajo, y así debe ser.
Estás en lo cierto, distinguido Willie.
Muy cierto, y todo esto viene de atrás, como decimos en Cuba. Mucho antes de que se desarrollara la Inteligencia Artificial como la conocemos ahora, cuando solamente había Google Translate que soltaba perlas del estilo «si los cabritos se portan mal» como la traducción de «if the kids get bored.» Eso lo vi yo en un anuncio de juguetes. Pero en libros también, y muchas veces ni siquiera se indicaba que era una traducción. Así que ahora estarán haciendo zafra.
Qué buen análisis, Guillermo. Gracias por la claridad, y por abrirnos los ojos con respecto a todas estas cuestiones.
La falta del nombre del traductor ya es un claro indicativo de que fue traducido por NADIE.
Este es un ejemplo mas de las horribles consecuencias del mal uso de IA
Qué asquerosidad eso que hacen! Muy importante ese etiquetado frontal! Que sea ley.